Ríos sin fronteras

descargaPor muchas fronteras que se quieran poner, el agua seguirá trasladándose de un sitio a otro por donde le marque su cauce natural, desde su lugar de nacimiento hasta el abrazo con toda la familia de mares y océanos. Y en todo ese recorrido por montañas, valles y desembocaduras, los ríos abrazan cada palmo de la tierra por donde pasan. Su agua no es ajena a las gentes que la necesitan. Los ríos no entienden de fronteras, de comunidades autónomas, de países ni de naciones. Y mucho menos de intereses partidistas de los que se creen dueños y señores de las aguas que también pasan por las tierras que administran temporalmente.

El más puro de los egoísmos se adueña de personajes que quieren pasar a la historia de España por tratar de hacer valer lo indefendible. Es de admirar la defensa de los intereses de cada territorio enmarcado en la distribución de las autonomías del estado español. Los ciudadanos les han elegido para que resuelvan los problemas que les afectan directamente. Pero el agua nada tiene que ver con el patrimonio de una región, ni de un país. Los ríos son soberanos. La Naturaleza es quien ha elegido su lugar de nacimiento, la fuerza de su juventud, su larga pubertad y su infinita madurez. Nadie más tiene la potestad de manipular trayectos ni arroparse la propiedad de un líquido universal.

Cuando una zona de España tiene sed es que algo muy grave está ocurriendo en el arte del buen gobierno de la nación. No se puede tolerar que los embalses de las comarcas alicantinas se queden secos porque los políticos de otros territorios lo toleran. Es necesario un gran pacto nacional, e incluso europeo – porque hay ríos que recorren varios países – para que el agua de los ríos se utilice en base a las necesidades de las zonas por las que discurren.

Ya está bien de tanta chulería, de querer sacar pecho defendiendo aguas del mundo por el simple hecho de que pasan por delante de tu casa. Estoy convencido de que cualquier caudal de los ríos de España es suficiente para abastecer a las zonas por donde discurre. Sólo hace falta saber administrarlo según las necesidades, sin egoísmos ni ínfulas caciquiles.

¿Dónde está la solidaridad entre las provincias españolas? Están muy equivocados los que se creen que son los amos de los ríos que pasan por su pueblo.

Publicado en elmundo.es el 25 de Agosto de 2015

 

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