La mujer más poderosa del mundo

saint-teresa-of-calcutta-1645153_960_720El que fue Secretario general de Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar, presentó a la Madre Teresa de Calcuta ante la ONU como “La mujer más poderosa del mundo”. A la pequeña mujer que cambió el mundo le fue concedido el Premio Nobel de la Paz en 1979; a la monjita inclinada le dieron la Medalla presidencial de la Libertad en Estados Unidos; la gente la llamaba Santa sin ambages, pero eso no ha sido verdad oficial hasta el día cuatro de septiembre de este 2016, en que se ha producido en el Vaticano su canonización. La fundadora de la Orden de las Misioneras de la Caridad fue a parar a la India y allí, en Calcuta, tuvo su “taller” de trabajo duro, su reclinatorio, su oratorio, su altar, atendiendo a los más pobres de los pobres, llevando horarios rígidos y viviendo seriamente el hambre. Había nacido en 1910 en Skopje, Macedonia o Albania, en los Balcanes. Pronto ingresó en el Instituto de las Madres Irlandesas y se fue con ellas a la India como maestra. La vocación de servicio a los demás le vino allí y se puso a recoger y servir a los abandonados y enfermos que morían miserablemente por las calles. Una experiencia mística la llevó a fundar la congregación de Misioneras de la Caridad, que hoy cuenta con 4.500 religiosas en todo el mundo.

Su vida, llena de contrastes, es un misterio a la vez que un ejemplo difícil de experimentar, pues nadie regresa de viaje a India sin quedar removido. Hablar de esperanza (niños abandonados) a la vez que del Moridero (hogar para moribundos) es combinar vida y muerte en un ejercicio de entrega absoluta que no todo el mundo puede soportar. La anciana maravillosa, como también la denominan, tuvo muchos y divertidos momentos con los periodistas. Al principio le preguntaban cómo era posible que en su humildad recibiera premios, y ella dijo “darme a mí un premio es reconocer la existencia de que hay algo injusto en el mundo”. Es frase para ser pensada muy seriamente. Muchos escritores han dedicado tiempo para hablar del “fenómeno Madre Teresa”. Estando una vez en España dijo a los periodistas: “Escribid la verdad. Nunca escribáis algo que sea mentira, porque estropea y destruye la alegría de amarse unos a otros, a pesar de todos los problemas”. A veces, su lenguaje era así de desafiante, pero era un desafío que se derretía con su suave sonrisa. Era la época en la que la llamaban “Madre esperanza” o “Madre sonrisa”. “Responde siempre con una sonrisa a los que no sonríen jamás –decía-, no hay cosa que más desarme”. Es, en verdad, una santa sabia y universal.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *