Revolviendo el polvo ha salido un gladiador

colosseum-690384_1280Ha sido noticia de estos días la conclusión de la primera fase de restauración del Coliseo de la ciudad de Roma, ese hermoso recuerdo que es visita obligada para los turistas que por allí recalan o los congresistas de unas jornadas sobre cualquier tema que vienen a celebrarse en la ciudad eterna por el propio tirón de su importancia monumental y el reclamo de hechos narrados apenas percibidos en retazos románticos de películas ya clásicas que han pasado por nuestras vidas dejando diversas huellas. Hay que añadir todo lo relativo al Vaticano porque forma parte de los atractivos naturales y lugares de visita obligada que es preciso saludar por toda la historia, la cultura y el arte que allí está en forma estática pero esperando ser contemplado, recreado y valorado por personas de cualquier procedencia. Roma no es palabra que cruza nuestra mente de forma gratuita o simple, sino que su lectura o pronunciación (y no digamos su estancia, larga o breve) es como un aviso a nuestro intelecto de que estamos ante el testimonio, la memoria, la belleza y mucho más.
En este escarbar piedras del pasado y limpiar todo el polvo allí acumulado durante siglos, junto con la sangre de personas y fieras que en tales circos se dejaron la vida para divertimento de tan extraño público, según nuestro contemporáneo concepto de humanidad (una sociedad, la actual, que, por otro lado, mata de otras maneras, de un modo invisible, llamando no nacidos o nunca fallecidos, y no se soportan sufrimientos; sólo cuenta el bienestar)…; entre mugre, guano y “partículas del aire”, estaban plantas muy crecidas de poderosas raíces entre piedras provocando daños a los muros de travertino. Han acometido el rascado de la parte superior, donde se encontraba el anfiteatro Flavio, dejando al descubierto detalles que llevaban siglos cubiertos de lodos bien solidificados y en donde ahora ha salido, como un bajorrelieve de cerca de 60 centímetros, un gladiador. Era lógico que, revolviendo aquellos polvos, apareciera un protagonista, con ojos muy abiertos por la sorpresa de saludar a tipos tan raros como nosotros. Pero los amantes del cine histórico no se han extrañado, porque las aventuras continúan con “Gladiator” (un canto al humanismo valiente y a la fortaleza) y los sucesivos Espartacos que se programan en varios canales televisivos. Y es que sigue habiendo público que entretener con estas series violentas e inhumanas en todo el mundo y costumbres.

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