El pacto de la palmera

El Pacte del Botànic, llamado el de la palmera en su versión ilicitana, debe mantener una reunión urgente: el tripartito está en riesgo. En el último pleno ordinario del Ayuntamiento de Elche se ha constatado que algo pasa, y no es bueno, entre Carlos González y Mireia Mollà, los dos pilares de la alianza. Las llamadas de atención del alcalde a las intervenciones de la portavoz de Compromís, con un tono seco e imperativo, generó una tensión extra en ésta, que supo guardar las formas, aunque la profesión seguro que iba por dentro. Ciudadanos volvió a ser el “tonto útil” del equipo de gobierno, mientras el PP e Ilicitanos por Elche coincidieron en el punto fundamental de la sesión: rebajar el impuesto de bienes inmuebles (IBI), que al final no salió adelante. Y Jesús Pareja en su línea, dando estopa al PP de Mercedes Alonso; este hombre aún no ha superado lo de “sarnacho”.

Algo pasa con el PSOE y Compromís. Los mentideros políticos ilicitanos afirman que las relaciones están tensas y los dos políticos cada vez más distantes. Es obvio que juntar a González con Moillà es como mezclar el agua con el aceite, pero al menos las broncas, en este caso el tono de voz, es algo que deberían mirárselo para no disparar la rumorología, que la gente, ya saben, es muy mala. Supongo que el alcalde querrá marcar su terreno para que no le suceda lo mismo que a su compañero y presidente de la Generalitat, Ximo Puig, anulado en su acción de gobierno por la carismática Mónica Oltra. O quizá el primer edil tenía un mal día por el desbarajuste que sufre su partido, aunque por su tono con el resto de concejales me da que no, que la cosa tiene más enjundia. Si es una pose, olé por los dos, en vez de concejales deberían ser actores, aunque no hay tanta diferencia entre ambas profesiones.

Pero lo más grande fue lo de Ciudadanos. En Elche, en vez de hablar de tripartito, ya se se da por hecho lo del cuatripartito. Los chicos de David Caballero están haciendo un papelón al equipo de gobierno. Hasta tal punto es surrealista la situación, que C’s da más estopa al PP y a Ilicitanos por Elche (en la oposición) que al PSOE o Compromís. No se si saben o entienden que el perfil de su votante se aproxima más al de estas dos últimas formaciones que a los dos partidos de izquierda que forman el actual ejecutivo, encima uno de corte nacionalista. Noté que Caballero se ha venido arriba. Actúa como si tuviera a estas alturas de la película cuentas pendientes con alguien, cuando en realidad debería seguir siendo fiel a su estilo moderado. Es verdad que durante el último año ha sido el centro de los ataques de Ilicitanos por Elche, pero creo que se equivoca entrando en el cuerpo a cuerpo, sobre todo cuando la portavoz de Ilicitanos por Elche está en modo “apagado”.

Un último apunte sobre Ciudadanos. En política, como en otras actividades de la vida, es complicado guardar el equilibrio, y abstenerse en algo tan trascendental como congelar el IBI, me parece una “cobardía” política. David Caballero tenía en su mano la posibilidad de que se bajara el impuesto -ahora las arcas municipales parecen que se lo pueden permitir- y lo ha desperdiciado. Sus votantes no lo van a ver con buenos ojos. Tendría que haber votado sí o no, pero estas medias tintas no conducen a nada, máxime cuando podía ser la llave, la cerradura y hasta si quisiera, el primer teniente de alcalde… Las segundas oportunidades se deben aprovechar no sea que a corto plazo se retomen las tesis de Carolina Punset. A buen entendedor…

Por cierto, todos sabemos cómo es de peleón Luis Ángel Mateo. Los plenos no pueden ser como cuando íbamos al colegio: “Angelito me ha insultado, profe…”. Me parece totalmente desatinado. Como lo es la guerra de tweet entre las diferente formaciones durante el pleno. Lo que tengan que decirse díganselo a la cara, los periodistas allí presentes, y sobre todo los fotógrafos, se lo agradecerán eternamente. Las guerras virtuales son eso, virtuales.

No me olvido del PP, pero es que está en su papel de desgaste. Vicente Granero utilizó una técnica empleada con cierta asiduidad por los distintos partidos para dar un golpe de efecto en los plenos y buscar un buen titular de prensa, argucia que él mismo sabía que estaba condenada al fracaso. Su propuesta de bajar el tipo de gravamen de un 0,86 a un 0,81  parecía razonable en los tiempos actuales. Es obvio, que en la etapa del PP se aumentó la presión fiscal sobre este impuesto, pero también está claro que las circunstancias económicas han variado y que, de momento, hay más margen para rebajar el recibo del IBI. Era una enmienda inviable teniendo en cuenta cómo está de polarizado el pleno ilicitano y por donde respira C’s.

Por último, un apunte a Jesús Pareja. Su intervención fue como casi siempre polémica. Es un concejal directo que ahora vive una paz que no obtuvo en la pasada legislatura. Sin embargo, criticar al PP de estar dividido porque existen varias personas que aspiren a comandarlo, no me parece acertado. Supongo que habrá unas primarias y los populares decidirán a quién quieren de candidato… En el PSOE, en sus primarias, se presentaron cuatro, y ahí están gobernando… Lo que pasa es que existen formaciones en donde la referencia es solo una persona. En el PP, como en el PSOE que yo conocí hace unos años, hay banquillo, por mucho que se empeñen los emergentes en devaluar a estas dos formaciones clave.

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