Cortejar a la novia

El pleno sobre el estado de la ciudad de Elche ha servido para comprobar que hay una novia a quien todos le tiran los tejos. En efecto, me refiero a Ciudadanos. David Caballero, su portavoz, lo sabe y se deja querer, pero al final se tendrá que decantar por alguno de sus pretendientes, porque estar entre dos relaciones siempre es peligroso, y al final te terminan cazando, en este caso me refiero a los votantes… Por lo demás, fue un bla, bla, bla que poco interesó a los vecinos (no vi lleno el salón de sesiones desde la perspectiva que nos ofrecía la cámara de Teleelx) lo cual denota que el personal está más interesado en otra cosa y no en aguantar las impertinencias de los partidos políticos. Pero hubo gestos y comentarios que hicieron esbozar una sonrisa al que suscribe. Muchas contradicciones, pero que es la vida sino una pura contradicción. Y es que Carlos González quiso seguir el guión de políticamente correcto; Mercedes Alonso estuvo realista con la situación de Elche, reclamando gestión y más gestión, mientras Mireia Mollà divagó como si aún fuera oposición.

JAVIER PRATS

Ciudadanos quiere aparecer como el salvador de Elche, como el artífice de este milagro que hace que un tripartito en minoría pueda gobernar y sacar, supongo que si nadie lo remedia, los próximos presupuestos adelante. Pero Caballero sigue nadando entre dos aguas. Critica que Elche esté sucio y ni culpa al anterior gobierno ni al de ahora, sino a los dos, porque al parecer este jueguecito del trío le va, y de qué manera. Se enorgullece de haber sido el artífice de crear una comisión que siga el cumplimiento de los acuerdos plenarios y se arroga los éxitos de un gobierno que perdió el tiempo los primeros nueve meses. Por cierto, esta aseveración no le gustó a Carlos González, que dijo, con tono muy conciliador, no vaya a enfadar a la pretendida, que se trabajó mucho pese a las dificultades. El actual alcalde ha desarrollado, igual estaba antes entre sus virtudes, un toque cínico muy llamativo…

Los chicos de David Caballero pueden morir de éxito. Porque cuando se es oposición, aunque todos sabemos que apoyan de momento al tripartito, tus logros, tus proyectos, tus iniciativas… se disuelven como una azucarillo en el café si no estás en el gobierno municipal. Y ese tripartito se pondrá todas las medallas pese a no ser suyas, porque cualquier arma vale para utilizarla contra el contrario, aunque hablen de regeneración y otras formas de hacer política; aquí todo está inventado. ¿Qué peligro supondría para Ciudadanos seguir así? Desde mi punto de vista, podrán echarles a una cuneta sus propios votantes. Sólo hace falta esperar.

Me sorprendió, no saben ustedes hasta qué punto, la intervención de Mireia Mollà. Que la lideresa de Compromís hable bien de la oposición, salvo del PP, claro está, es sorprendente. Aunque seamos honestos, el guiño se dirigía en exclusiva a Ciudadanos. Ahora empiezo a comprender la posición de Carolina Punset, o no, como diría Mariano Rajoy. Mollà Alabó el cambio que a su entender se había dado en el Ayuntamiento y destacó el diálogo, la transparencia, la participación… También mencionó la singularidad de Elche. Los nacionalistas o los regionalistas, tienen la costumbre de hablar de la singularidad, de las señas de identidad. Toda aldea, pueblo, ciudad o país tiene su propia singularidad, incluso cada ser humano. A mi modesto entender, es un vocablo demasiado sobado por Compromís. En su segunda intervención, su objetivo fue el PP. Ahí demostró que este partido sigue funcionando como si estuviera en la oposición. Pues ya saben, todo el mundo a participar y a dialogar, aunque a veces no sirva para nada. Tenemos ejemplos.

Los socialistas Carlos González y Patricia Maciá estuvieron en su papel. Fue irónico comprobar cómo Maciá reconocía que era necesario una mayor colaboración entre las concejalías, no sé si se refería a la vergonzosa pérdida de una subvención de la Unión Europea para la revitalización de tres barrios ilicitanos. Pero igual no, no lo vi como una autocrítica. El alcalde espetó que la culpa fue del PP y críticó a los discípulos de Mercedes Alonso por no ser un partido constructivo, por no aportar proyectos para la ciudad, sólo críticas.

Aunque González denunció que el PP sólo tiraba del pasado para criticar al actual tripartito, el alcalde volvió a cometer los mismos errores que denunciaba y cargó sin piedad contra la gestión del PP. Hubo un momento para enmarcar. Fue cuando González entró a saco contra Mercedes Alonso al afirmar que durante su etapa la ciudad perdió peso en Valencia, pese a gobernar los suyos en la Generalitat Valenciana con mayoría absoluta. Se apoyó en el hecho de que los propios dirigentes populares no se hablaban entre sí y que cada uno iba a la suya.

Este ejemplo serviría si el PSOE no estuviera hoy como está, a punto de fraccionarse y pasar a ser una fuerza residual. Un ejemplo poco afortunado de un alcalde que esperemos que no piense lo mismo que su homólogo de Alicante, Gabriel Echávarri, que se conforma con tener un cuadro con su cara en el Consistorio en el que diga: «Gabriel Echárri fue alcalde de la villa de Alicante…». Además, González se olvida de lo que le tocó sudar para poner a todas las corrientes de su partido de acuerdo y conseguir ser el elegido. Primero hay que mirar como está tu propia casa para juzgar las de los demás.

Mercedes Alonso lo tenía relativamente fácil. Un argumento demoledor: el PP recibió un Ayuntamiento casi en quiebra técnica tras las gestión de Alejandro Soler y Compromís. A partir de ahí, empezó a dar cifras de lo que se tuvo que pagar por una actuación «nefasta» del anterior gobierno. Una afirmación que sentó muy mal al tripartito fue cuand0 la portavoz popular dijo que el centro y su comercio se morían. Parece que nombró al demonio porque el PSOE y Compromís se lanzaron a la yugular acusándola de irresponsable, poco más que la tachan de anti-ilicitana. Lo mejor es darse una vuelta por este centro ver y preguntar a los comerciantes. El diagnóstico de Alonso no es nada descabellado.

Luego el Hotel de los Arenales (no vale decir que son decisiones regladas, algún muro habrá que tirar si lleva tantos años paralizado) en punto muerto cuando en paralelo se pide desde el tripartito revitalizar el turismo. Que si el Mercado Central paralizado, que subida de impuestos, bajada de inversiones… y es que no se puede gobernar deshaciendo lo que otros han construido. Y sí, es mejor equivocarse a no hacer nada.

Fernando Durá estuvo prudente, como es él. En todo momento fue muy correcto aunque necesita más garra, echamos de menos la intervención de su portavoz, que ha dado siempre más juego a la prensa. Sobre el Partido de Elche, más de lo mismo. Jesús Pareja tiene la habilidad de tener unos principios muy claros, y si no te sirven o te gustan, seguro que pone en práctica otros. Por cierto, la cita no es de Groucho Marx, la dijo Chico Marx disfrazado de Groucho en «Sopa de ganso.». Pero ahí está, el líder del Partido de Elche es todo un superviviente.

 

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