La ciudad perfumada

descarga

NO ME VEO saliendo a la calle con mascarilla, pero a este paso no tardaremos en buscar soluciones olfativas a la agresión diaria que nos espera en las calles de Alacant. La ciudad huele mal, o al menos a mí me lo parece. El perfume que se desprende cada día de las calles tiene distintos matices según la zona y el volumen de bares y restaurantes. El fuerte olor a comida que sale de las cocinas se mezcla con el de las cercanías de contenedores, los restos de unas calles mal limpiadas y de algo más profundo y antiguo que parece estar incrustado en las baldosas oscuras y sucias.

Resulta toda una aventura caminar por una ciudad que presume de atractiva para el turismo y cómoda para sus habitantes. La intención es buena, pero la realidad es otra. El turista viene porque hay sol y playa y, en la mayoría de los casos, resuelve sus necesidades de manutención en las estanterías de los supermercados. No nos equivoquemos, Alicante ni es ciudad barata ni destila la simpatía que se cuela en folletos y spots. El visitante no es de piedra ni es tonto. Sabe oler y ver y también conoce precios y compara. El turista seguirá viniendo si se producen cambios sustanciales en la limpieza y fisonomía de la ciudad y si los comercios dejan el trabuco en el almacén. Si Alacant quiere competir con otras ciudades de ocio no tendrá más remedio que sacar a la calle toda la imaginación que confiábamos tenían los gobernantes y lavarle con profundidad la cara. Puede que así desaparezca ese olor a perfume podrido y rancio y todos nos deslicemos más alegres por las aceras blancas que merece la ciudad y sus habitantes.

Cerca de la que se supone es capital de la provincia hay poblaciones que han aprendido hace tiempo la lección y destilan por sus poros pulcritud y limpieza. Tienen instalaciones turísticas envidiables y saben que el visitante examina siempre que va. Y si no se aprueba no se repite la visita. Benidorm, Calp, Altea, Xàbia, La Vila Joiosa….y un poco más arriba Gandía y Valencia, por citar algunas. El sol es gratis y la playa no se mueve, pero sí se ensucia. No es suficiente contentarse con esta oferta. Solo hace falta que los responsable municipales salgan de sus despachos y viajen por la Comunidad antes de oler Alacant.

Publicado en elmundo.es el 2 de agosto de 2016

Esta entrada fue publicada en Café Central y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *