Derrotas

descargaAyer las tropas del Archiduque Carlos de Austria fueron derrotadas por el ejército del rey Felipe V en Almansa. 1707 marcó la pérdida de nuestros fueros y el inicio de la dinastía borbónica. Una derrota en toda regla que se conmemora cada año como reivindicación del modelo constitucional abolido. Como si el recuerdo fuera a movilizar a todos los fantasmas del pasado para recuperar el tiempo perdido. Les Corts Valencianes celebran el 25 de Abril para conmemorar la recuperación del autogobierno que, en 1982, volvió a aflorar en un territorio que aún varea entre el escepticismo y el convencimiento tímido de reencontrar la identidad perdida.

Los valencianos somos masoquistas en la cosa de las celebraciones. Nos gusta regodearnos en las derrotas. Almansa, ayer mismo, sigue siendo un referente que aún no se ha superado. La consecuencia más palpable de la famosa batalla fue la pérdida de libertades. Que las hemos recuperado, puede. Pero seguimos machacándonos con la derrota. Y hay otras. El 9 de Octubre se celebra por estos lares la entrada del rey Jaume I en la ciudad de Valencia. Una victoria para unos y una derrota para otros. El monarca conquistó para la cristiandad unos territorios habitados por valencianos que profesaban otra religión. Gentes a las que les arrebataron vidas y haciendas. «El brutal exterminio de una cultura», como lo denomina Just Sellés en la esclarecedora novela Al-Azraq el Blau. La conquista cristiana vista desde la perspectiva de los conquistados. Derrota y victoria. Y también se celebra.

Lo curioso de estas celebraciones, en particular la del 9 de octubre, es que los valencianistas de pro están convencidos y orgullosos de que gracias al rey En Jaume hablamos valenciano y tenemos unas señas de identidad, olvidando por completo a los que durante siete siglos habitaron estas tierras. Qué fácil es olvidar e interpretar la historia según conviene. Al-Azraq es tal vez el ejemplo más palpable de lo que significó hacer frente a la destrucción de unos invasores a los que ahora se veneran. Defendió a su gente hasta la muerte. Nunca se fió  del Conquistador ni de sus artes. Tenía muy claro que si claudicaba desaparecería una cultura y se aniquilaría a sus paisanos. Luchó y perdió. Jaume ganó y se le sigue aplaudiendo. Al- Azraq aún está esperando que se haga honor y justicia a su persona y a su lucha por las libertades.

Publicado en elmundo.es el 26 de abril de 2016

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