La caída de los dioses

descargaSE CREÍAN dioses de un falso Olimpo construido con hojas de conspiraciones y vigas corrompidas por la avaricia. Las urnas han llevado a muchos de ellos a sentarse ante súbditos que nada sabían de la amoralidad de sus gobernantes y con votos cautivos han ido tejiendo una red de poder absoluto, sin posibilidad de crítica de los que les han encumbrado. Su fe y dedicación al prójimo les ha transportado a la otra orilla.

Han amado tanto a sus conciudadanos, a sus municipios, regiones, países y al universo entero que han querido quedarse con todo lo que podían abarcar. Y lo han hecho a sabiendas de que algún día alguien podría descubrir la cueva en la que están guardados los tesoros y contarlo al pueblo. Y cuando esto ocurre el secreto se esfuma, y con él la credibilidad y posiblemente la libertad durante una temporada.

El tablero de la Democracia permite que todos podamos jugar con las premisas del respeto, la honradez y la transparencia. Las normas del juego son muy explícitas y no dan lugar a dudas cuando empieza la jugada. Pero una vez acabada y ganada se abre un paréntesis en el que caben muchas travesías para abusar del poder adquirido. Unos se proclaman emperadores de unas taifas que consideran suyas en el más estricto sentido. Gastan sin control los impuestos de sus conciudadanos y cuando se les acaban los doblones se transforman en plañideras para que el todopoderoso Estado les siga dando oxígeno. Otros se disfrazan con atributos invisibles y presiden consejos de administración, parlamentos y todo lo que está previsto que tenga un único caudillaje.

Y estos cabecillas, que pensaban que nunca caerían del pedestal para sentarse en el banquillo de los acusados, desfilan ahora por juzgados y entran en cárceles en las que tendrán tiempo para pensar en qué ha fallado su estrategia a la hora de delinquir contra quienes les han votado y contra todos los que hemos pagado sus sueldos y ahora su mantenimiento penitenciario. Aunque esto último podrían asumirlo los mismos reos con lo que han ganado ilícitamente. Se creían inmunes y han utilizado las mentiras más abyectas hasta el último momento. Han negado mil veces su participación en lo que ya no es secreto. Ahora vuelven a pisar el suelo de los mortales después de una ensoñación de años en la que sólo han sido meras caricaturas de sus propios deseos. Falsos dioses que han abandonado unos templos que nunca debieron ser.

Publicado en elmundo.es el 5 de Agosto de 2014

 

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