Elecciones muy calientes

logos-partidos-elecciones-28aNos viene ahora un tiempo de elecciones, ya que han llegado como en avalancha todas las existentes: las generales, las regionales, las municipales, y hasta las europeas. Menuda movida. Así han aparecido, cada una por su parte. Y esto por acumulación de fechas, tras las que se recalienta el ambiente por todo el embrollo que supone y por el excesivo escándalo que propician con los mensajes, carteles, cancioncitas, eslóganes, megafonías y otras puestas en escena, donde en pocas semanas se va poder ejercer, por parte de la ciudadanía, el único beneficio que nos ofrece la actual democracia. O sea, la participación en decisiones del más amplio calado que preparan los programas identificadores de la actividad de cada partido o la suma de los que se presentan fusionados; así lo sea con la opinión, como principalmente lo es, con la votación (incluso sin ella, por abstención) para la formación de un gobierno que haga frente a un cúmulo ya innombrable de tareas a realizar en el ejercicio público de la voluntad popular. Han llegado así porque así les toca, y no parece precisamente  porque las hayan agrupado para coincidir evitando costes, que no estaría mal, pese a que en cada caso lancen y les dediquen frases y canciones diferentes.

Pero en esta ocasión nos percatamos con desagrado de lo muy calentitos que se han puesto antes de empezar los discursos de petición de voto. El ambiente está bastante caldeado, a veces parece arder. Y todo a causa de que vuelven las radicalidades de grupos y las subidas de tono en ciertas palabras pronunciadas por algunos líderes. Determinadas masas se empeñan en enturbiar el ambiente impidiendo a los simpatizantes que lleven por delante la razón y después los sentimientos. Siempre se han sabido combinar estos asuntos, pero manteniendo este orden de prioridades, pues romper este esquema nos lleva a ser injustos y codiciosos, importándonos bien poco los que no piensan del mismo modo, y provocando incluso a los que no se manifiestan por ninguno de los extremos.

No puede ser que quienes no sientan como nosotros vengan a reventarnos nuestra vida cotidiana. Argumentos tan difíciles de compaginar como la lengua única en cada territorio, la rabia de algunos que todavía piensan en enfrentamientos del pasado arguyendo sus razones alabando a intelectuales que hablaron brillantemente de una España “determinada”, las acusaciones como armas para robar votos, y el ejercicio simplemente de antisistemas impide el bien común deseado. Pero se están viendo altercados y agresiones sin sentido cargadas de fundamento poco social que lo calientan todo.

 

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