Donde se siguen los consejos de Sancho

sancho_panzaLos consejos de Sancho siempre han sido interesantes para todos; por su gracejo los copiamos. Son añadidos a los que ya dirigimos en otro “Impulso” anterior, sacado todo del magín del escritor Andrés Trapiello, en su libro “El final de Sancho Panza y otras suertes”.

«No rebuznes de más, como te he dicho, que perderás la estima que te tengan, ni levantes la cabeza con soberbia, ni la muevas altanero, pero tampoco la bajes para humillarte; busca el justo medio en todo, que en el medio está la virtud. Sé frugal y come pausado, que en esto está el secreto de una vida larga y, con los de tu estado, no entres en murmuraciones ni en envidias, que son cosas ambas que no traen nunca beneficio ni contento a quien las hace, que el orín se come el hierro y la envidia al mal sujeto. Ni roznes mientras comas, sino hazlo con policía, ni des corcovos. Da gracias al cielo de la suerte que te ha deparado, que después de la vida que llevaste en la escudería andante, no es mal oficio ser burro cómico, pues andarás leguas, que es el mejor empleo, y conocerás lugares y gentes que te enseñen más que el trabajo de noria y atahona. No maldigas nunca tu suerte, porque la queja trae descrédito, y piensa que siempre pudo ser peor. No seas lascivo ni rijoso, que ese es el pie del que cojeas, y menos con aquellas bestias extrañas o del cercado ajeno, o muy superiores a ti en linaje y estado, que no todos habrán de ser comprensivos con tales gollerías, y mantente en los márgenes de la honestidad, que tanto y bien dice de todo el mundo. Que no se diga que te alteran fríos, calores ni pasiones, y cuida de Rocinante, pues la caridad engrandece siempre y más a quien la usa con aquel que es viejo y va a menos. Como el público de comedias tiende a bárbaro y crece lícito todo esparcimiento por el medio real que les llevan los comediantes, viendo a Rocinante hecho un adefesio, se mofarán de él y lo llenarán de vituperios y lindezas como no dicen dueñas. No dejes que el escarnio triunfe, y recuerda que nunca consintió su dueño en verse motejado de loco ni tratado de necio el tuyo, y si fuese necesario defender a tu amigo Rocinante a coces, hazlo, porque defendiéndole a él, defenderás el nombre de don Quijote y su divisa que fue defender al débil del atropello de los tiranos, y piensa que al defender, a nadie ofendes, sino que te honras a ti y a los tuyos. No te dejes avasallar del necio, que el burro no es tan bestia como piensa el que lo piensa. Si sigues estas razones que te encarezco, habrás de ser un asno del que se hablará en los siglos venideros como dechado asnal, y recordarán acaso junto al tuyo mi nombre, como primero en enseñarte las letras que ha de saber toda bestia bien nacida, y sólo siento no ser yo tu maestro, y enseñarte a leer y escribir».

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Una respuesta a Donde se siguen los consejos de Sancho

  1. Me agrada, amigo Demetrio, (algún día lo seremos) y, como un aguardiente seco, me levanta el ánimo poder leer un artículo del sabio y adefesio Sancho en esto sitios de pan de letras y sosiego de «Hoja del lunes», una mancha blanca (no de Mancha), tan cerca y tal lejos, en esto tiempos en que no se levanta la cabeza del «Smaphone» -esa tableta de chocolate que nos tiene comido el coco loco-. Un abrazo

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