Observados por un agujerito

hiding-1209131_1920La frase es tremendamente coloquial y apunta directamente a lo que nos gustaría ver, siquiera sea para saber por simple curiosidad: Ver, verle, verla, verlos…, por un agujerito. Lo que quiere decir es que tal instrumento o medio (el agujerito) debe ser discreto, mejor que esté tapado por un muro, y permita ver la panorámica real en tres o cuatro dimensiones. Es el procedimiento que se utiliza en las series televisivas que denominan “realitys”: una cámara oculta (pequeña, imperceptible) te persigue por donde vas las veinticuatro horas del día, hagas lo que hagas y digas lo que digas. Algunas personas, muy atrevidas ellas, “Las Kardashian” nos apuntan, son de éxito abrumador. Y hace poco en España se ha tenido un “docureality”, que ha sido “la revelación del verano”, y hasta ha merecido el estudio de una psicóloga a la que nos gusta leer, Isabel Menéndez, que lleva la “psicoactualidad” en la revista Mujer hoy. Se trata de la vida, la relación y el ambiente donde viven “Las Campos”: María Teresa Campos, creemos de sobra conocida, y sus hijas Terelu y Carmen.Traemos esta noticia al “Impulso” porque lo que antes podría ser un escándalo, hoy, con consentimiento –se supone– de los intervinientes, es una cosa normal, aunque de algún modo se va complicando la trama hasta que te van desnudando por dentro y metiendo en el cuarto oscuro donde te escondías para llorar si te sentías poco querido. Lo mismo pasa con los programas de Bertín Osborne en donde ya se han puesto a hablar con naturalidad de los peos que se echan en casa las estrellas del famoseo, que también tienen necesidades perentorias. Últimamente están triunfando los programas en donde parece que todo es normal y no pasa nada si hay que repetir escenas (no me saques por el lado que no me favorece nada). Es un paso fácil y falso (con trampa) el de pasar de la curiosidad casi natural al morbo de querer saber lo que no debería importarnos. Dice nuestra profesional que “quizás tras el interés de querer saber cosas privadas de los demás se halle el deseo de entender el mundo de los afectos” sin dejar de mencionar que “el interés por la vida de los famosos también puede estar ocultando la falta de interés por la vida de los que tenemos al lado”. En el fondo, estamos en una época en la que se privilegia el “parecer” sobre el “ser” y se buscan testimonios sobre sufrimientos, desengaños, disgustos o amores familiares. También son cosas que nos hacen pensar.

Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *