Soledad y plena libertad

soledadNo paran de decirnos cosas que nos preocupan como ciudadanos de vida normal, a los que nos llegan informaciones de vez en cuando para sobresaltarnos, o simplemente nos alarman, o en último término nos llaman la atención. Han dicho hace poco los de Estadística que más de cuatro millones y medio de españoles viven solos, ellos mismos rodeados de sí mismos, viviendo consigo mismos, mirándose a sí mismos, escuchándose y comunicándose consigo mismos. Al menos estas cosas, además de inquietar, nos ponen por delante de los hechos objetivos porque hay que preguntarse qué pasa, qué nos pasa, qué le está pasando a esta sociedad en la que vivimos, y vivimos, además, más solos que la una.

El punto filipino se lo ha adjudicado esta vez la Encuesta Continua de Hogares del Instituto Nacional de Estadística. ¿Usted ha visto a los encuestadores? Nosotros tampoco. Eso no quiere decir que pongamos en duda la noticia, el resultado de las preguntas y las conclusiones a las que hayan llegado. Lo nuestro tiende más a analizar qué está pasando en esta sociedad que permite estas cosas. El periodista Álvaro Sánchez dice algo que nos permite entrar en las entretelas de la importancia del asunto: Dice: “que la gente manga, que el político “truchea” y que se desparraman los sacos de la codicia son cuestiones que ya estaban en el proyecto de decoración ambiental del Arca de Noé; pero estar solos es un naufragio muy gordo”. Solos. Así de tristes. En un mundo que tiene todo el espacio sobrecargado de mensajes, ¿no hay una llamada para los que parece que están solos? ¿Tampoco los solos tienen a quién llamar? ¿No será que no se quieren comunicar con nadie? Hay solos a voluntad, hay solos por vejez, porque son raros, porque les gusta el ostracismo; hay solos desde que se les murió la pareja, o atropellaron a su mascota, o desde que se fueron de casa los hijos con los que tampoco se comunicaban. Hay solos amarrados a programas basura de la tele a todo volumen durante horas y horas desde que se levantan hasta que se acuestan, hay solos porque no quieren saber nada de lo que está pasando por el exterior donde hace frío y no se entiende lo que pasa por la calle donde todo el mundo va muy deprisa y ni siquiera te miran. Pero, aunque ésos no estén contados por las estadísticas, también están los que se hacen los solos para llamar la atención hasta que alguien los enchufa a la vida. La soledad era esto, que decía aquél: Individualismo. Una opción de vida que asimismo es fruto de la libertad.

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